Cati Guasp pone fin a su etapa en el Real Mallorca después de casi 39 años de servicio a la entidad. Su impecable profesionalidad y su absoluta discreción le permitieron ganarse la confianza de todos los dirigentes que han pasado por el club, entre ellos figuras destacadas como Mateo Alemany.
En los últimos años, y especialmente durante la etapa junto a Alfonso Díaz, su papel fue perdiendo protagonismo, desempeñando funciones de telefonista a pesar de su amplia experiencia y conocimiento interno del club en múltiples áreas.
La noticia de su salida ha generado tristeza entre los empleados más veteranos, así como cierto malestar por la forma en la que se cierra la etapa de una trabajadora tan querida y respetada dentro de la entidad. Fiel a su estilo, Cati Guasp abandona el club en silencio, manteniéndose en la línea de discreción que ha caracterizado toda su trayectoria profesional.

El Real Mallorca ha aceptado su propuesta de jubilación anticipada sin objeciones, atendiendo a su voluntad de cerrar esta larga etapa.
Una figura clave en la historia del club.
Cati Guasp ha sido testigo directo de algunos de los momentos más importantes de la historia del Real Mallorca, como la histórica participación en la Champions League o la conquista de la Copa del Rey en 2003.
Durante sus casi cuatro décadas en el club, ha desempeñado un papel relevante en numerosas operaciones relacionadas con fichajes y salidas de jugadores. Sin embargo, más allá de sus funciones, su mayor valor ha sido siempre la lealtad, la confidencialidad y su compromiso absoluto con el escudo.
Su figura queda ligada a una forma de trabajar basada en la confianza y el respeto hacia los distintos dirigentes que han liderado el club, con una relación especialmente estrecha con Mateo Alemany.

