En lugar de centrarnos en la figura de un entrenador, este análisis quiere poner el foco donde realmente duele: en ciertos periodistas deportivos que, lejos de sumar o aportar una mirada constructiva, terminan alimentando un clima que desestabiliza al vestuario y al club. Y lo digo como alguien que lleva más de 30 años siguiendo al Mallorca, en las buenas, en las malas y en las que parecían imposibles.

En momentos delicados, cuando el equipo necesita apoyo, sentido común y responsabilidad, algunos comunicadores prefieren la ironía fácil, la burla o el comentario tóxico que no ayuda a nadie. Olvidan —o quizá nunca entendieron— que muchos de ellos viven mejor gracias a que existe un club que compite en LALIGA EA Sports, que genera noticias, trabajo y contenido del que ellos mismos se alimentan.

El problema no es la crítica. La crítica es necesaria, sana y forma parte del fútbol. El problema es la forma. A veces se utiliza un tono que no busca analizar, sino herir; que no quiere explicar, sino incendiar; que no respeta la profesión del jugador, del entrenador o del cuerpo técnico, sino que usa el sarcasmo como arma barata para llamar la atención. F. Pou

Esa actitud acaba creando un clima artificial, exagerado, que no representa ni al club ni a la afición. Y sí, afecta al equipo. Afecta a un grupo de profesionales que trabaja cada día bajo presión, que entrena, que compite, que sufre y que, como cualquiera de nosotros en nuestro trabajo, tiene días buenos y días malos.

Porque eso también hay que decirlo: el entrenador y los jugadores del RCD Mallorca son profesionales de verdad, gente que se deja la piel para sacar esto adelante. Igual que nosotros, tienen momentos de inspiración y momentos de bloqueo, pero jamás falta compromiso. Su dedicación, su constancia y su voluntad de mejorar están fuera de toda duda. Lo importante no es no fallar nunca; lo importante es levantarse, corregir, aprender y seguir empujando juntos.

Y confiar en ellos no es un acto de fe. Es reconocer su trayectoria, su talento y su capacidad para superar situaciones difíciles. Este equipo ya ha demostrado muchas veces que sabe levantarse, que sabe competir y que sabe sufrir. No será diferente ahora.

Por eso, en lugar de añadir ruido, críticas gratuitas o desestabilización, este es el momento de cerrar filas. De animar. De demostrar que la afición del Mallorca está a la altura del escudo que lleva en el corazón. F. Pou

Porque el Mallorca es más que un club. Es su gente. Sus peñas. Sus barrios. Sus historias. Es ese sentimiento que no entiende de clasificaciones ni de rachas. Es ese orgullo de ver a tu equipo competir en LALIGA EA Sports, entre los mejores, representando a una isla entera.

Y eso, quienes hemos pasado más de treinta años entre alegrías, desvelos y sufrimientos rojinegros, lo sentimos como solo lo sienten los que aman de verdad este club. F. Pou

Força el Mallorca i totes ses penyes!

Visca sa Penya M.V.P. Fanàtics Mayvan!

Sempre amb es Mallorqueta, «pase lo que pase.»

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